conferencia de claudio hochmann

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Ayer tuvimos la oportunidad de asistir a una conferencia de Claudio Hochmann que abría el ciclo de conferencias de diseño de este año. Fue muy interesante conocer la forma de trabajar de un director de teatro prestigioso, el cual hizo un enorme esfuerzo con su desplazamiento ( avión y ave ) desde Lisboa para venir a la Escuela. Creo que las experiencias relacionadas con el espacio escénico, la intensa relación que establece el teatro entre los conceptos espacio- tiempo, así como las variables del movimiento, la luz, el sonido… todo ello en un espectáculo efímero, son sorprendentes. Las relaciones espaciales en la escena, o con el público, para crear distintas situaciones, manipulando la concepción fragmentaria del tiempo deben ser objetos de estudio de nuestra formación. Además las experiencias con escenógrafos, actores y productores contadas por Claudio me parecieron muy enriquecedoras. También la madurez e inteligencia de poner a favor las circunstancias que envuelven un proyecto, sean económicas, de tiempo, de medios…me pareció una buena lección. ” Escuchar el texto”, no partir de un concepto de creación ensimismado.
Y por último entre otras muchas cosas destacables, el consejo de tratar de realizar los sueños, no seamos temerosos o conservadores…porque haciendo lo que a uno le llena y con lo que disfruta, uno es más feliz y vive mejor, y lo demás son excusas que nos buscamos para huir de lo que creemos.
Creo que fue una excelente conferencia de una autor que nos dió muestras de su forma natural y cercana de concebir el teatro. Sería bonito asistir a una obra suya
¿ qué pensais vosotros?

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6 comentarios to “conferencia de claudio hochmann”

  1. maldemuchos Says:

    Totalmente de acuerdo 😉

  2. Me resulta curiosa esa distinción que haces entre diseñadores y artistas porque esa es una frontera que aún no alcanzo a entender. Realmente yo encuentro más semejanzas que diferencias entre ambos términos y no entiendo las molestias de muchos en desmarcar uno de otro. ¿Cuál de los dos colectivos se siente ofendido con la asimilación? La única diferencia entre arte y diseño que he extraído de cuantas argumentaciones he leído u oído hasta la fecha es, tal vez, la intencionalidad consustancial al diseño; la búsqueda de la eficacia a la hora de hacer llegar un mensaje; el propósito de volver atractivo lo que subyace tras el mensaje o la envoltura; la voluntad de persuasión, en definitiva, de alguna manera inserta en el trabajo. Eso y su suerte de reproducción y/o emisión en serie.
    Pero, a veces, ni siquiera estas distinciones me valen, porque también encuentro estos valores en las obras “artísticas” en muchos casos. Cuando la obra de arte es persuasiva o pretende modificar nuestra conducta, ¿se convierte en diseño? O, mejor aún, si se hiciera diseño sin ninguna intención, ¿se convertiría automáticamente en una obra de arte?
    Un ejemplo, el Guernica. Fue pintado con una intención de denuncia (luego se ha usado políticamente en multitud de ocasiones, pero ese no es el asunto ahora). Podría decirse que hoy representa un alegato contra la guerra. ¿Su evolución semántica convierte al Guernica en una obra de diseño gráfico o sigue siendo arte? ¿Y si le acompañamos una tipografía con un mensaje y lo reproducimos en serie? ¿Dejaría entonces de ser arte para ser diseño gráfico? ¿Fue Picasso un artista, un diseñador o las dos cosas?
    Otro ejemplo a la inversa, el toro de Osborne, el célebre diseño de Manolo Prieto. Nació como diseño promocional de unas bodegas allá por 1956 y 41 años después, en 1997, ante la amenaza de ser retirado de las carreteras, fue indultado y elevado a la categoría de obra artística por resolución jurídica. ¿Convierte esto al toro en una obra artística de verdad? ¿Tal vez sea una cuestión de tiempo y de resonancia social que un diseño transmute en obra de arte?
    Mención especial merecería el arte Pop, pero no quiero extenderme. ¿Era Warhol un artista o un diseñador?
    Como tú bien decías el otro día, en la presentación de los ciclos, las líneas entre unas disciplinas y otras son difusas (y hoy más que nunca). Lo interesante está en aprovechar todas las disciplinas de las que seas capaz. Y luego, que los señores de la retórica le pongan al resultado el nombre que quieran. Al fin y al cabo no son más que etiquetas.
    No obstante, dicho todo esto, yo me encontraría más cómodo llevando el nombre de diseñador que el de artista. Es más, no querría para mí el sustantivo-calificativo de “artista” ni regalado. En este momento es un término tan denostado, tan manido, tan gastado, tan devaluado; hay tantos artistas que han hecho tan poco por el arte que creo que éste es un término que pertenece ya al pasado (y que habría que inventar otro para el presente), un arcaísmo. Ya no dice lo que quiere decir. Es más, a cada minuto me siento más sobresaltado cuando escucho esa palabra para referirse a alguien. En ocasiones es casi un insulto para los demás. Llegará el día en que oiremos la palabra “artista” y no nos volveremos por si nos confunden con otro.
    Pero desde luego, tal y como yo lo veo, el que quiera sentirse artista haciendo diseño gráfico no veo por qué ha de sentir algún complejo y buscar alegatos y definiciones hiperbólicas para justificar su sentimiento.

    Uno de exteriores.

    PD. Perdón por mi párkinson a la hora de hacer clic en el “deja un comentario” adecuado. Es evidente que el comentario anterior (como éste) era para la entrada de Hochmann y no para la de las felicitaciones a los ganadores del concurso de ideas para la remodelación de la Plaza de la Provincia, a las cuales aprovecho para sumarme.
    Veremos ahora si, habiendo tenido las autoridades pertinentes la valentía de convocar semejante concurso y de haber premiado a alguien, tienen los cojones de respetar la integridad del diseño ganador y de llevarlo a cabo.

  3. proyectosinteriores Says:

    Creo que el comentario de Julia es muy acertado. Por cierto publicado en el apartado de la plaza de la provincia
    el concepto de diseño se vincula al profundo cambio social que produce la industrialización. Quizá el único precedente como tal sea el tema de la imprenta y todo lo que conllevó mucho antes, pero el concepto de diseño se liga al hecho proyectual concreto y consciente, al fenómeno de la producción, al del consumo y al del usuario, muy relacionados. ¿ Hay diferencia con el hecho artístico? Creo que sí. El diseño de lo que sea surge con una demanda exterior para producir algo con una determinada utilidad. Esa demanda está sujeta a parámetros económicos, funcionales y prácticos en general bastante concretos. Creo que las premisas de partida del artista no son esas, aunque pueden serlas o formar parte de ellas. El diseñador está inmerso en un proceso vinculado a la producción, en serie a veces y por lo tanto a la “industrialización” del objeto. Lo maravilloso del diseño, es que PUEDE convertirse en arte. Si bien tal y como apuntais es tan ambiguo este término que sería necesario abrir otro debate paralelo para pensar lo que es el arte. Si uno va a arco, no lo tendrá muy claro. Más allá de etiquetas y rollos terminológicos absurdos para lo que nos interesa, para mí Picasso era artista, y siempre hizo arte. ¿ Fue diseñador alguna vez ? Es posible, pero las razones que dan sentido al 99% de su obra no pertenecen a las premisas básicas de las que hablaba antes. Por supuesto que una obra de arte puede comunicar mucho, trascender y convertirse en un icono aplicable al diseño gráfico. Warhol precisamente investigó en esto, en base a la sociedad de consumo y las formas de comunicación de la sociedad en la que le tocó vivir. Es una simbiosis entre diseño gráfico y arte, muy inteligente y efectiva a la vez, totalmente intencionada, pues creo que era el ámbito de experimentación de Warhol, o al menos uno de ellos. Creo que un diseñador debe aspirar al valor plástico y artístico de su obra, si no, será un diseño pobre o muerto, pero ojo, será diseño. En ese aspecto creo que en mi experiencia como arquitecto pasa algo muy similar. Si logras que la arquitectura se transforme en arte, serás un gran arquitecto, pero las premisas básicas y primarias del trabajo nunca serán hacer una obra de arte, sino dar cobijo y crear el hogar para unas personas. Lo grande de la arquitectura es que ADEMAS de esto seas capaz de provocar sensaciones y emociones, y como decía Fisac, humanizar ese trozo de aire donde las personas viven.
    No soy experto en el diseño Gráfico, pero creo que hay similitudes en este aspecto y por ello creo que un diseñador no trabaja desde el origen como un artista, aunque debe aspirar a la componente artística de su trabajo dentro de todas las premisas que entran en la cocktelera.
    En cuanto a lo de la enseñanza suscribo las palabras de Julia, y me parece que esta escuela y todas son un reflejo de la vida misma

  4. Gracias por las aclaraciones de ambos. Este pequeño debate despeja algunas de mis inquietudes… y abre otras.
    Cuando leo vuestras hábiles reflexiones creo estar de acuerdo con vosotros y ver un poco más claro el asunto; me abrís nuevas líneas de reflexión. Sin embargo, resulta que al momento ya estoy dudando otra vez de que todo haya quedado atado:
    Las técnicas de reproducción en serie tales como el grabado, la xilografía, la calcografía, la litografía o la serigrafía son tradicionalmente consideradas como artísticas. Sin embargo, la producción de un original a partir del cual reproducir copias tiene un evidente carácter comercial. Lo mismo ocurre con la fotografía (la artística).
    ¿Y la literatura y la música? El músico y el escritor también están inmersos en un proceso vinculado a la producción en serie y por lo tanto a la industrialización de la obra artística.
    Creo que tenemos, en general, un concepto muy romántico del artista (igual hasta un tanto idealizado) como una persona creativa que vive al margen de la sociedad; no contaminado por ella; creando para sí en su estudio. Por contra tendemos a un concepto del diseño como algo sometido.
    Lo de ser artista no es una actitud de partida sino una consecuencia del trabajo realizado. Los artistas son trabajadores. El arte es una dedicación (que, por cierto, parece sortear la crisis mejor que otros sectores), tal vez un poco especial, pero una dedicación al fin y al cabo. Se hace arte para ser exhibido y comercializado. El arte que no se exhibe no se reconoce y no existe; no tiene sentido. El hombre, como decía aquel, es un animal social. Y el hombre trabajador más aun. Todo artista (todo trabajador) necesita de la aceptación y el reconocimiento de su trabajo por parte de los demás. Los hay que dicen que no piensan en el público cuando crean. Será cuando trabajan en las obras que no piensan exhibir o vender. Allá ellos con esas declaraciones.
    Por otro lado, creo que cualquier buen diseño trasmuta en obra de arte, de una forma natural, cuando se descontextualiza o pierde su función práctica con el paso del tiempo (que en la sociedad en la que vivimos suele ser poco tiempo o muy poco). Éste podría ser un tiempo y un proceso semejable al que vive el artista desde que hace la obra hasta que la ve reconocida.
    Pienso que, tanto un diseñador como un artista, trabajan con la intención de dar respuestas y soluciones a preguntas y problemas propios o extraños.
    En cuanto al debate académico, decir que ocurre con las carreras como con todo aquello en lo que ponemos mucha ilusión de partida y levanta muchas expectativas a priori: siempre decepciona. No es algo propio de esta escuela (esta escuela cuenta con un claro problema que es la falta de dinero y, por tanto, de medios).
    Creo, sin embargo, que el verdadero mal radica (en estos estudios y en todos los orientados a formar profesionales) en la alarmante distancia, en muchos casos, que existe entre las enseñanzas impartidas y la realidad laboral de cada profesión en concreto; en los caminos emprendidos hacia ningún sitio en montones de asignaturas; o en el seguimiento lacerante de planes de estudio obsoletos o mal concebidos desde el principio. Esto genera a veces una desconfianza y un descreimiento en el alumno que suele repercutir en su rendimiento.
    Y no, no creo que se aprenda de todo ni en todos sitios. Diría que esa popular frase es un tanto mentirosilla. A partir del día que caemos en la cuenta de que nuestro tiempo es finito, sólo aspiramos a estar donde y con quien nos merece la pena, y perder nuestro tiempo en algo que nos reporte alguna satisfacción y que, de alguna manera, nos acerque a la felicidad.
    En el terreno de la formación en concreto, lo que no es práctico resulta a la postre una pérdida de tiempo, pues buena parte de la profesión se aprende trabajando.
    Puede que esta escuela sea un reflejo de la realidad, pero eso no es un consuelo, sino más bien todo lo contrario. A mí me gustaría que fuera una alternativa a la realidad y sentirme parte de ella.

    Uno de exteriores.

  5. proyectosinteriores Says:

    Está bien todo lo que planteas, pues creo que no es un debate de verdades absolutas ( ¿ hay alguno? ) y las disciplinas que estamos tocando son muy ambiguas. Es cierto que el arte se vende, en una sociedad de consumo como la nuestra, creo que hasta el aire tiene precio.
    Pero no creo que un gran artista cree su obra pensando en el público de forma masiva. El arte de verdad debe ir por delante, y explorar terrenos a los que la gente tarda en llegar o entender. El artista no trabaja en la torre de marfil aislado de la sociedad, ya que se nutre de ella y de su contexto para realizar su obra, pero no condiciona su reflexión o su trabajo a parámetros del mercado, pues estaría bien entonces… aunque haya gente que sí se lo plantee así. Creo que una obligación del artista es precisamente observar la realidad con otros ojos, interpretarla y hacerla comprensible a la gente a través de su obra, entre otras cosas. Pero quien no la entienda, problema suyo. Acordándome de Claudio Hochmann, el crear una obra inteligente para el público no tiene por qué ser telecinco. ¿ Tu crees que el montaje con una mesa, arena y las barbies le gustaría al grueso de la gente que va a ver Hamlet?
    En cualquier caso, creo que el hecho de crear algo o diseñar debe ser ajeno a debates disciplinares. Vuelca tus inquietudes, pasatelo bien sobre todo, experimenta, investiga, pon los condicionantes a favor y soluciona el problema haciendo algo interesante, y luego los demás que lo llamen como quieran. Eso realmente da igual.
    En cuanto al tema de las escuelas y la formación y todo… a mí me gusta soñar no con una escuela, sino con un mundo mejor, pero esto es lo que hay. La mejor forma de protestar es intentando mejorar cada día las cosas que te rodean desde la acción, ser crítico por supuesto, pero aprovechar cada ocasión para disfrutar, aprender y extraer lo aprovechable que tenga cada cosa, que aunque es cierto que hay cosas de las que es muy difícil sacar nada, en la mayoría de ellas depende de la persona, de la actitud y del espíritu de cada uno.
    Yo les digo a los alumnos que un proyecto de un bolígrafo puede ser maravilloso, ahora, ¿ cuántos alumnos a priori se sentirían motivados por este proyecto ? El ejercicio de la plaza de la provincia creo que les ha enseñado algo de esto, ya que nadie daba un duro por este proyecto.

    Estaría bien que otros alumnos “atrevidos” se incorporen a estos debates, pues se nota que estas notas provienen de alguien que utiliza lo que tenemos sobre los hombros… y espero que nunca encuentres la tranquilidad intelectual que tanto anhelas… será síntoma de que lo sigues utilizando

  6. maldemuchos Says:

    La reproduccion de grabados son tiradas limitadas, y de igual manera pasa con los libros de artista,y otros objetos editados (revistas..etc) pero no con la edición de novelas, fancines, revistas…etc…debido también a las calidades de los materiales y sobre todo a la tirada y las series.
    Sobre el planteamiento del diseñador como solucionador de problemas…ummm, a mí es que este adjetivo tampoco me acaba de gustar…ya que en muchos casos no es así…y es tan tan frío…”EL SOLUCIONADOR DE PROBLEMAS” parece una peli de Jan claude Vandame 🙂

    El concepto del diseño como algo sometido…no sé porque tienes tú este concepto(o lo planteas como concepto que nosotros tenemos..), yo personalmente no lo tengo…el diseño, no deja de ser un oficio más…y privilegiados nos sentimos, o nos deberíamos sentir los que nos dedicamos a él,(yo personalmente lo siento así) ya que no hay mayor privilegio en el mundo que el hacer de tus hobbies tu profesión. Cuando algo te gusta y llena tu tiempo, no lo hace de manera sometida, disfrutas de todo lo que haces, desde la fase de bocetaje, hasta el arte final, siempre hay momentos de agobio…pero dime alguna profesión en la que no los haya, porque yo todavía no conozco a nadie, que no vaya pegado con una fecha de entrega, o se agobie pensando en que la memoria para el concurso tal o cual no la ha terminado y es para mañana.
    Creo que se quiere encasillas todo demasiado(de acuerdo totalmente con José Luis), que nos obsesionamos con poner nombre a las cosas, y lo único que debemos hacer es lo que nos gusta y nos llena, en este caso como diseñadores, si no lo encuntras realmente, busca otro camino porque este no es el tuyo. Que Todo, absolutamente todo no nos enseña algo? De mentirosilla la frase te aseguro que no tiene nada…Ya te darás cuenta con el tiempo que es cierto…y si no te das cuenta, es una lástima, lo pasarás mal intentando buscar la escuela perfecta, la vida perfecta, la casa perfecta, y la familia perfecta…lo bonito de las cosas es la imperfección que siempre conyevan. Decía John Lennon que “la vida es aquello que te sucede mientras te empeñas en hacer otros planes”, y yo te digo que las peores experiencias son de las que más te enseñan..
    Nuestra escuela, pues sí tiene deficiencias…pero de quien es el problema? Casi todas las escuelas de España se encuentran en la misma situación, ya que los presupuestos dedicados a ellas son muy bajos…pero el problema es político principalmente, no nuestro. Me da pena que no te sienteas parte de ella, yo personalmente siempre me he sentido parte de donde he puesto entusiasmo…y esta escuela es uno de esos sitios, sé que a lo mejor en tu caso todavía no te has dado cuenta…pero también lo sientes así, o lo sentirás.

    El concepto romántico del artista..puede ser…yo más que un concepto romántico de los artistas que me rodean y que conozco se transforma más bien en una profunda admiración a la obra que producen, y a ellos mismos como personas, pero que no dejan de ser personas, con sus manos, sus dedos, y su cabeza… Concepto romantico? Quizás la vida de la mayoría de los artistas es diferente a la de los demás, por eso mismo se les ve desde fuera con un enfoque diferente.
    Yo personalmente me considero muy romática y un poco soñadora… pero hay algo de malo en eso? Porque tenemos que quitarle a la vida ese punto bucólico que si no le damos no lo tiene? En la mayoría de los casos, siempre es mejor dejar de adjetivar las cosas, y empezar a expresarlas, otorgándonos a los demás del placer de poder disfrutar de tus obras lo máximo posible 😉

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