cementerio del bosque

no se puede cerrar un comentario sobre Gunnar Asplund sin citar la obra del cementerio del bosque, y por lo tanto hacer también mención de Sigurd Lewerentz. Ambos arquitectos ganaron el concurso con una propuesta conjunta y revisaron una y otra vez la que habían realizado a lo largo del tiempo ya que la consecución del proyecto se dilató bastantes años y se fue realizando de manera progresiva. La capilla del bosque ya comentada se construye en 1918, a la cual siguió la capilla de la Resurrección de Lewerentz, así como el trazado progresivo y las ampliaciones sucesivas del cementerio.
El sitio está impregnado de un magnetismo enorme, casi mágico. El paisaje y la arquitectura se alían para dignificar el encuentro del ser humano con la muerte y acompañarlo en un momento de dolor profundo. El lugar se constituye como remanso de una honda espiritualidad. El tratamiento del paisaje, en el que a penas se percibe la intervención humana, tal es su naturalidad, la noción de límite entre la naturaleza y el artificio, la ubicación cuidadosa y estratégica de la arquitectura, su materialización, el simbolismo, el ritual del recorrido y la secuencia de las distintas fases dentro del mismo…todo ello forma parte del proceso para configurar un lugar único, de enorme belleza, que invita a la soledad y la reflexión. Es uno de los lugares más bellos de Estocolmo y uno de los espacios exteriores más memorables de los que nos ha dejado el siglo XX.
En el año 34, dieciseis más tarde del proyecto de la capilla del bosque, Asplund construye el crematorio, con su pórtico como lugar más emblemático y finaliza una serie de intervenciones para dar origen a este magnífico lugar, obra de la mano del hombre, de la naturaleza y del paso del tiempo.

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6 comentarios to “cementerio del bosque”

  1. Raquel Segovia Says:

    Hay culturas que conciben la muerte como parte de la vida, algo natural. Los suecos entierran los restos de sus difuntos, una vez incinerados; son devueltos a la tierra. La concepción de este cementerio se aleja de la idea oscura y tenebrosa que nos hace ocultar tras altos muros lo inevitable. Recuerda, de manera bucólica, el camino que todos hemos de hacer algún día. Me imagino paseando bajo los pinos, escuchando un diálogo interno que tal vez es mudo, tal vez reflexión.
    No me extraña que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad. Hay mucho que aprender en esta obra.

    • proyectosinteriores Says:

      Creo que esto tiene algo que ver con la cuestión cultural y con nuestra tendencia actual. Hoy día se oculta o se prescinde de la manifestación de las cosas consideradas “desagradables”. En una sociedad tan autocomplaciente, infantil ( en el peor sentido),ávida de sensaciones rápidas y de emociones superficiales, la muerte se considera tabú. ( como el esfuerzo, el sacrificio, la perseverancia, la renuncia…). Antes los niños veían morir a sus abuelos, ya que los mayores pedían que sus hijos y nietos les acompañaran en el lecho de muerte. Hoy día es raro el niño que ha visto a un difunto. ¿ por qué? ¿ no es algo tan natural como la vida misma? ¿ no se ha contemplado así por todas las culturas a través de la historia? Con estas premisas para qué hablar del carácter de un lugar como un cementerio. Coincido plenamente con tus reflexiones y pienso que debíamos aprender mucho de otras culturas, aunque no me siento optimista. Incluso pienso que irá a peor.

  2. Deseo aclarar que el Cementerio del Bosque es una obra de conjunto entre Eric Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz. y que por los años que llevo la obra y por la forma de ejecutarla, se puede inferir que los planteamientos de diseño fueron discutidos entre ellos, por lo que se puede “ver la mano” de ambos, en todas las manifestaciones arquitectonicas y urbanisticas que estan presentes en dicho cementerio. Por lo que es muy dificil decir categoricamente esto “es” de tal arquitecto o de tal otro. (a pesar de que los dibujos tenga la firma de uno u de otro).

    • proyectosinteriores Says:

      Estoy de acuerdo. En algún ensayo me pareció entender una mayor atribución del plantemaniento general a Lewerentz, pero creo que adolece de falta de base documental. Hay bocetos de ambos y la autoría es oficialmente compartida

  3. Un lugar único. La foto de la colina del adiós (cuadrada y cielo amarillo) la realicé yo en 1992, por si te faltaba el dato para citarme.

    • proyectosinteriores Says:

      Disculpa que no te citara Pablo. La foto es maravillosa y te felicito por ella. El blog tiene carácter pedagógico, para estudiantes y aunque suelo utilizar fotos mías, también las busco en internet, aunque no siempre aparece la autoría. Espero que con estos comentarios quede constancia de tu autoría.

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