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paseo por el cementerio de malmo

Posted in arquitectura, paisajismo with tags , on diciembre 10, 2012 by proyectosinteriores

Este proyecto que Lewerentz desarrolló a lo largo de décadas es un magnífico ejemplo de ordenación de un espacio destinado a cementerio.
Este tipo de proyecto fue muy cultivado por Lewerentz aprovechando la proliferación de concursos que el estado sueco promovió con relación a este tema. No se trata de un problema estricto de índole funcional sino sensitivo y espiritual. Facetas que Lewerentz cuida hasta el extremo y sobre las que estuvo investigando toda su vida.
En este caso se trata de un gran recinto, a modo de parque pero con unas trazas en la ordenación muy diferentes de aquellas que vimos en el cementerio del bosque. Si en éste se trataba de un paisaje, con carácter de bosque, donde la acción humana queda intencionadamente oculta tras los potentes recursos de manipulación del medio ( la colina, el estanque, los bosques…) en Malmo el caso es bien distinto.
Se trara de un recinto planificado, con unas trazas muy marcadas que sectorizan areas. Se trata de un jardín, más que de un bosque, que no oculta su artificio en la manipulación de la escala de los árboles, los paseos pergolados, los sectores acotados destinados a acoger las tumbas…Todo un ejercicio de paisajismo de gran belleza y carácter netamente distinto al cementerio del bosque.
Dentro de éste aparecen de forma dispersa la torre, edificio de servicios, el kiosco de flores al que ya hemos aludido en el blog y las capillas. Todas estas construcciones fueron realizadas a lo largo del tiempo y cada una en particular presenta unas características que nos hablan de las preocupaciones e intereses del arquitecto en su momento. Desde el uso elegante del orden clásico, en una capilla de implantación bellísima, la primera que realizó, hasta las capillas gemelas en las que explota la cualidad material a través de una fábrica de lajas de piedra. La torre, los pórticos de las capillas, así como numerosos detalles que ya hemos observado en su arquitectura denotan la naturalidad de sus facturas, el proceso constructivo de aparente “dejadez” en su apuesta por la acción del tiempo, la subversión de los valores disciplinares y una sensibilidad especial que constituye una forma muy personal y singular de hacer arquitectura. Finalmente cerca de la entrada construye el kiosco de flores como una aportación arquitectónica esencial de lenguaje contemporaneo.
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casa de piedra

Posted in arquitectura, interiorismo with tags , on noviembre 19, 2012 by proyectosinteriores

os dejo las imágenes del interior de una casa de piedra en un pequeño pueblo cercano a Ciudad Real. Pertenece a un ingeniero propietario de un taller de marmol y a su esposa, neuróloga.
Ha sido una suerte tener la oportunidad de trabajar con la piedra de este modo














iglesia en villalba

Posted in arquitectura, Uncategorized, urbanismo with tags , on octubre 31, 2012 by proyectosinteriores

Al hilo de la visita que hicimos a Villalba de Calatrava,me gustaría completar ese capítulo haciendo hacer una breve mención a la iglesia, obra de Fernández del Amo.
Se trata de una construcción muy sencilla, de nave única con capillas a los pies ( confesionario y baptisterio) flanqueando la entrada y un ábside en la cabecera. De bellas proporciones en su relación entre la anchua y la altura, resulta un espacio esbelto. Sobre el acceso se encuentra el coro, a modo de tribuna. Vemos pues que sigue un esquema clásico de iglesia de nave única. Sin embargo la focalización de la luz en la parte superior, el uso de la cerámica en el suelo, el trabajo con las texturas propias de los elementos de construcción bajo el encalado blanco ( piedra, ladrillo, yesos “peinados”…), la introducción de detalles preciosos como las escaleras, y el grupo artístico creado para esta ocasión, obra de Pablo Serrano, configuran un edificio muy atractivo, con lazos inequívocos con la arquitectura popular y la modernidad.
Obra muy económica por su elementalidad y naturalidad constructiva y esencial en su belleza.
La impronta en el pueblo es soberbia a través de su fachada, como un telón representativo e icónico enfatizado por el mosaico de Serrano enmarcado por dos “torres” rotundas que recogen el campanario.
Nadie esperaría encontrar semejante obra en el corazón de la Mancha


el aluminio en arquitectura

Posted in arquitectura, interiorismo with tags , on octubre 25, 2012 by proyectosinteriores

El aluminio es un metal muy predominante en la naturaleza. Se obtiene a partir de un mineral llamado bauxita, tras un primer proceso químico denominado bayer, para posteriormente obtener el aluminio metálico a través de electrólisis. Es muy ligero en comparación con el acero y muy resistente en función de su baja densidad. Con una aleación adecuada se puede incluso aumentar la resistencia de cara a su empleo como material estructural. Toyo Ito ya construyó hace algunos años una casa con la estructura de aluminio y siguió con la exploración de este material en casi todos los elementos integrantes de la vivienda.
Es muy facilmente mecanizable y extruible, de ahí su uso en carpinterías. Es ligero y relativamente económico. Se usa incluso como material aislante térmico, cuando va vinculado a una cámara de aire.
Debido a un cliente cuya empresa se dedica a carpinterías de alumnio y vidriería, hemos tenido que introducir este material ampliamente en el proyecto de su casa. Hemos utilizado el material para cerramientos interiores y exteriores, en la cubierta de un volumen e incluso como aislamiento interior en los muros. Hemos decidido utilizar alumnio crudo, sin tratamiento, el cual conserva una nobleza de aspecto que pierde en los distintos procesos de anodizado, lacado… Es muy resistente a la corrosión por lo que se patinará con el tiempo adquiriendo un color más plomizo, pero no llegará a oxidarse.
Es interesante observar el comportamiento del material con la luz. Es más ingrato en un día soleado, al menos antes de patinarse, pero en un día como hoy, nublado y lluvioso el material adquiere una profundidad que lo hace realmente interesante. Lo más llamativo desde su percepción es su relación con la luz y los reflejos. En el volumen superior de la casa, se liga al cielo, dada su reflexión y se desmarca del zócalo reforzando el carácter que este volumen tiene de pieza aerea.
En el interior los reflejos son mesurados, y se manifiesta como un material luminoso y profundo.
Habrá que ver sus oscilaciones con el tiempo y la luz.
El hormigon, la piedra, la madera de contrachapado y el vidrio completan la paleta material de este proyecto

kiosko de flores

Posted in arquitectura with tags , on octubre 22, 2012 by proyectosinteriores

En 1969, ya próximo al final de su carrera, Lewerentz diseña para el cementerio de Malmo, proyecto que realiza de una forma muy dilatada en el tiempo a través de numerosas intervenciones en el trazado general que había proyectado,una pequeña construcción de servicio que alberga junto a la entrada principal del cementerio, un pequeño kiosko de flores. Junto a este se sitúa la casa del guarda y alguna pieza más de almacenaje y servicios.
Curiosamente el kiosko adquire en este punto de la entrada al cementerio una cierta notoriedad por su altura y el gesto en sección, como si fuera la pieza destinada a marcar la entrada al recinto de forma significativa. Más allá de este gesto geométrico, rotundo y firme, la arquitectura de este edificio se caracteriza por su silencio y su sencillez. Tan característico en la obra de Lewerentz es ese aspecto cuidado y a la vez despreocupado por aspectos dispares en su arquitectura. El uso del hormigón no es refinado, sino más bien industrial, queriendo ceder al material el protagonismo plástico a través de su propia puesta en obra elemental. La cubierta a un agua tiene una presencia enorme, afirmando el gesto de la sección y mostrándose perceptible en sus acabados debido al ajuste de altura que Lewerentz realiza en el voladizo. Los nervios que rigidizan la chapa en el voladizo añaden expresión plástica a este plano verde metálico. Los huecos en la trasera, allí donde el pabellón adquiere mayor altura se reducen a dos rectángulos juntos, con el plano de vidrio grapado y sin perfilería. Gran paradoja para un arquitecto que tenía una fábrica de perfilerías para ventanas. Este alzado no deja de ser curioso, ya que lo completan los proyectores de iluminación, con la línea eléctrica vista y una puerta de madera elevada en
exceso para el paso de un hombre.
En el porche delantero, al abrigo de la gran cubierta se encuentra un hueco continuo resuelto mediante un gran vidrio grapado en seis puntos y el acceso principal dispuesto de forma lateral.
En el interior el espacio se eleva hacia los dos huecos posteriores que enmarcan los árboles del cementerio y adquiere tensión gracias a las proporciones de la sección, que se define en sus extremos por su ajuste de altura en uno, y su gran altura en el otro. Lewerentz define la altura de trabajo, o del ser humano mediante las luminarias, que descuelga como elementos aereos, tal y como ya hemos visto en otras obras. El producto de venta protagoniza todo el término inferior y el plano superior lo resuelve mediante un techo reflectante, que fabricaba en su propia empresa ( ahora sí) y que otorga a ese plano un carácter más industrial frente a la rudeza del hormigón. Las instalaciones las dispone de manera muy ordenada e intencionada superpuestas sobre los muros de hormigón. Existe un cuarto adjacente para almacenaje y servicio que completa la geometría del contenedor.
Es una pieza que por pequeña y sencilla no deja de ser atractiva y que tras su aparente naturalidad, esconde la actitud del arquitecto frente a la obra.
Con este pequeño pabellón accedemos al cementerio de Malmo, visita que realizaremos en el próximo post.

Iglesia de San Marcos

Posted in arquitectura with tags , , on septiembre 28, 2012 by proyectosinteriores

Con un salto de varias décadas en el tiempo y ya en la madurez de su carrera, Lewerentz construye dos obras por las que finalmente será considerado maestro. Se trata de San Marcos y San Pedro en Klippan.
En ambas trabaja con el ladrillo oscuro de Helsinborg y consigue llevar el uso del mismo al extremo de la disciplina con una gran maestría. “No es posible romper ladrillos” parece rezar una de las normas, por lo que Lewerentz trabaja con el aparejo de múltiples formas respetando siempre la integridad del material.
La Iglesia de Björkhagen y su centro parroquial se encuentran situados en el borde del pequeño pueblo y junto a un bosque de grandes árboles. Y esa es la sensación que da la aproximación desde el bosque, la de aproximarse a una fortaleza atemporal, cercana a una ruina, masiva e imponente.
El esquema espacial del conjunto se ordena a través de un volumen con forma de L que alberga la iglesia y el centro parroquial ( comedor, auditorio, biblioteca…) y otro volumen paralelo a una de las alas del anterior, constituyendo una pieza larga y estrecha, que se remata con el campanario. Esta pieza se muestra como un pequeño pabellón humilde, de baja altura, que nos muestra su cubierta y que recoge las oficinas y pequeñas salas. Al final descubrimos el curioso campanario, como un volúmen cúbico cuya esquina se forma a través de un cilindro. El campanario redunda en esta imagen de arquitectura civil a través de este detalle y nos muestra las campanas de forma tímida, “sin querer”, al estar detrás de una celosía de tablas que nos remite a un carácter de cierta provisionalidad.
El patio o calle alargada entre las edificaciones es interesante. Provoca sensaciones agradables el estar en él, alberga una fuente a modo de estanque y propicia la relación entre edificios además de posibilitar las celebraciones al aire libre cuando el clima lo permite.
El volúmen de la iglesia ocupa el rectángulo más ancho de la figura en forma de L.
Un vistazo a la planta no puede por menos que despertar nuestra curiosidad por la cantidad de sucesos arquitectónicos que ocurren en el muro sur y que a pesar del carácter fragmentario no perturban la unidad de los sólidos muros al exterior. El esquema de la capilla recuerda al de muchas plantas basilicales primitivas de nave central principal y nave lateral secundaria. Me vienen a la memoria imágenes de la arquitectura románica y prerománica y no sólo por esta configuración espacial clásica de templo lineal sino por el tratamiento de la luz. La atmósfera es intensa por su luz. Más bien diría que por su sombra o penumbra. Lewerentz en estos edificios trabaja con la penumbra más que con la luz, ya que el espacio se hace denso a través del claroscuro y de la materia. Ésta atmósfera difiere a mi entender de la de la Capilla de la Resurrección. El edificio está cargado de intensidad material, no sólo por la manipulación formal del muro ( cortes, abombamientos, resaltos…) y de los elementos delimitadores del espacio, sino por su propia materialización a través de este ladrillo que no pretende ser una fábrica pulcra sino una fábrica atemporal. Ésto se pone en evidencia en los huecos que introducen la luz de forma tangencial y logran mostrar la expresión material de los muros en mayor grado.
Es curioso como las obras de Lewerentz poseen una modernidad tan específica. No son “modernas” ni antiguas…pertenecen simplemente al tiempo y a la historia y a la vez consiguen escapar de él. Imagino que esta forma de hacer arquitectura es la que se encuentra muy próxima a la sublimación de la misma y la que permite hoy día celebrar obras como el Panteón o las capillas románicas antes aludidas. Son obras que trascienden.

la Capilla de la Resurrección. Lewerentz.

Posted in arquitectura with tags , on septiembre 4, 2012 by proyectosinteriores

Ya hemos hablado en este blog del arquitecto Sigurd Lewerentz.
Este arquitecto se caracterizó por su silencio. No publicó, no escribió, estuvo al margen de cualquier actividad académica. Lo que tenía que decir lo dijo con sus obras. Y fue mucho.
De carácter huraño e introvertido, realizó sin embargo numerosas colaboraciones con sus contemporáneos, de entre las que destaca su relación con Gunnar Asplund, finalmente truncada.
Considero a Lewerentz un personaje tan fascinante que creo que merece mucho la pena detenernos un poco en el análisis de algunas de sus obras. Para no ir muy lejor por el momento, nos quedaremos un poco más en el Cementerio del Bosque. Este proyecto fue ideado en su trazado por Lewerentz y como ya hemos comentado, se trata de un lugar extraordinario, lleno de espiritualidad y profundidad, ejemplo paradigmático en el siglo XX del espacio público. Con él iniciará Lewerentz una carrera en el diseño de espacios sacros que creo no tiene parangón en la modernidad. En este mismo cementerio sitúa su capilla de la Resurrección, calificada por muchos como la última obra maestra del clasicismo en el siglo XX.
Lewerentz traza una capilla de bellísimas proporciones, con reminiscencias clásicas. No en vano hace uso de la proporción aurea para configurar un espacio lineal que reduce a una extrema esencialidad de elementos. Sin embargo no podemos obviar la vocación que Lewerentz tuvo a lo largo de su carrera para subvertir el lenguaje y llenar la disciplina de paradojas, de índole conceptual y constructiva. Digamos que su obra está llena de “accidentes” en apariencia que dejan de serlo ante una atenta mirada.
Para ello nos muestra un dominio sin igual de la disciplina. La domina para saltarsela, siendo sintéticos. En esta capilla no deja de llamar nuestra atención una serie de cualidades y de elementos como el pórtico descentrado, con un trazado exquisito del orden clásico. Además el pórtico se encuentra “despegado” del volúmen de la capilla, otro matiz paradójico que supone un preámbulo y anuncio de la modernidad, a la que Lewerenzt no era ajeno. Ya en el interior, contrapea las pilastras adosadas a los muros que se manifiestan con un leve relieve, por lo que con un guiño nos deja ver que los supuestos elementos de carga, no se encuentran alineados. El volúmen exterior es de una austeridad extrema frente al pórtico, como si éste fuera el receptor del orden clásico concentrado. Hasta tal punto que no existe relación canónica entre la cornisa y el alero, que consiste en el voladizo de la estructura de madera que deja a la vista. La materialidad interior manifiesta una luz fría, generando una atmósfera de ascesis que se traduce en el haz de luz, único, que penetra por el hueco tripartito y que se difunde a través de los revocos grises. Esta imagen concentra la intensidad del espacio a través de la luz y su atmósfera, encontrando como fondo el baldaquino,

cuya presencia parece focalizar el espacio hacia el extremo opuesto a la entrada.
Detalles como los pavimentos, interior y el del pórtico, la cubierta de cobre y sus remates con ese poso de “dejadez”, ya una constante en la obra de Lewerentz, tal es la naturalidad con que le gustaba construir sus obras, la evacuación de aguas, las puertas de acceso…nos presentan una obra muy rica, que ya desde el punto de partida de la ubicación en el cementerio está llena de intensidad.